Dosis proporcional al caudal
La bomba dosificadora recibe la señal del caudalímetro y del sensor: más consumo, más dosis; menos consumo, menos. Se acaban los picos de sabor a cloro y los mínimos en las horas punta.
Control en lazo cerradoDiseñamos e instalamos equipos de dosificación y medición en continuo para que el desinfectante residual y el pH se mantengan estables en depósitos, redes pequeñas e instalaciones industriales. Equipos dimensionados a su caudal real y a su agua.
Si busca un dosificador de cloro: bomba dosificadora, sonda de cloro libre y de pH, controlador con alarmas y depósito. Lo entregamos como sistema completo: dimensionado a su caudal, con asesoramiento en la instalación a su personal y puesta en marcha.
Sistema L1 Premium con dosificador
La desinfección funciona cuando la dosis acompaña al consumo y el pH está en su sitio. Eso se consigue con medición en continuo y con una bomba que trabaja proporcional al caudal, no a ojo.
La bomba dosificadora recibe la señal del caudalímetro y del sensor: más consumo, más dosis; menos consumo, menos. Se acaban los picos de sabor a cloro y los mínimos en las horas punta.
Control en lazo cerradoSondas de cloro libre residual y de pH con lectura en continuo y registro de valores. Tener el histórico ordenado facilita el autocontrol y responder a cualquier requerimiento.
Registro de datosAviso por nivel bajo de reactivo, por lectura fuera de consigna o por fallo de sonda. El objetivo es que nadie descubra la incidencia por el sabor del agua.
Aviso local y remotoDosificar lo justo evita sobreconsumos de hipoclorito y corrector de pH. El ahorro se nota sobre todo en instalaciones con caudal muy variable.
Consumo ajustadoPanel o skid premontado y cableado en taller: se instala en caseta de bombeo, depósito o sala técnica con espacio reducido y conexiones claras.
Panel premontadoEntregamos el equipo con repuestos de la primera instalación (tubos, membranas, kit de sondas) y con un plan de calibración claro. También en envíos internacionales.
Mantenimiento previsibleNo hay dos aguas iguales: la dosis depende de la demanda de cloro, de la alcalinidad y del tiempo de contacto disponible. Por eso empezamos siempre midiendo.
Analítica de partida (pH, alcalinidad, hierro y manganeso, materia orgánica), caudal punta y punto de inyección disponible.
Elegimos bomba, sondas, controlador y volumen de reactivo según su caudal y el tiempo de contacto en depósito o red.
Instalación del panel, portasondas, cubeto de retención del reactivo y calibración de cloro y pH con patrones y comparativa contra método de referencia.
Ajuste de consignas, formación al personal y calendario de calibración y sustitución de consumibles, con los repuestos de la primera instalación incluidos.
Prudencia técnica. El Real Decreto 3/2023 fija los criterios sanitarios del agua de consumo, incluido el valor paramétrico de pH (6,5–9,5) y la obligación de controlar el desinfectante residual. Nosotros diseñamos el equipo para mantener la consigna que corresponda a su instalación y a su programa de autocontrol; el gestor del abastecimiento sigue siendo el responsable del cumplimiento.
Cualquier punto donde el agua se desinfecta y alguien tiene que responder de su calidad.
Comunidades de usuarios, urbanizaciones y núcleos con captación propia: dosificación a la entrada del depósito y control a la salida.
Agua de proceso y de limpieza con desinfección estable y registro para el plan de autocontrol.
Instalaciones con consumo muy variable entre temporada alta y baja, donde la dosificación fija no funciona.
Agua de bebida animal y de limpieza a partir de pozo, con control de pH para proteger conducciones y equipos.
Complemento natural a un equipo de potabilización: primero se trata, después se garantiza el residual.
Sustitución o automatización de una dosificación manual ya montada, aprovechando lo que sea aprovechable.
Origen del agua, caudal punta aproximado, volumen del depósito, una analítica reciente (o la última disponible) y el punto donde se puede inyectar. Con eso podemos proponer una configuración; si falta analítica, la orientamos.
La dosificación sola no resuelve hierro, manganeso ni turbidez: esos parámetros consumen desinfectante y ensucian las sondas. En esos casos proponemos primero una etapa de filtración y después el control de cloro y pH.
Depende del agua y del uso. Lo habitual es una comprobación periódica frente a una medida de referencia y una calibración con patrones en las visitas de mantenimiento. En la puesta en marcha dejamos el calendario por escrito.
Sí. Trabajamos en toda España y realizamos envíos internacionales, con los repuestos de la primera instalación incluidos para no depender de un envío urgente al arrancar.
Respondemos con una propuesta técnica concreta: configuración, consumo estimado de reactivo y alcance del montaje. Sin compromiso y sin humo.
¿Prefiere hablarlo? 981 88 38 39 · 669 278 974
Escribir por WhatsApp · comercial.asb.sl@aguassb.com
Agua apta para consumo a partir de pozo, manantial o red, con filtración y UV. El paso previo lógico antes de controlar el residual (Sistema L1).
Ver potabilizaciónRegenerar el agua ya tratada para volver a usarla en limpieza, riego o proceso, cerrando el ciclo en su instalación.
Ver reutilizaciónCuéntenos el caso y le proponemos un equipo dimensionado para su caudal y su agua. Estudio sin compromiso.
Diagramas funcionales de instalaciones reales, anonimizadas, con licencia CC BY 4.0. Ver los 39 esquemas.
Para agua de consumo el cloro libre en grifo suele estar entre 0,2 y 1 mg/L. Se mide con un fotómetro o un kit sencillo. Si es una comunidad, un camping o una traída, lo habitual es un dosificador con medición continua y registro, que es lo que exige el autocontrol.
El ultravioleta inactiva microorganismos al instante y sin añadir nada al agua, pero no deja efecto residual: lo que entre después en la red o en el depósito no está protegido. El cloro sí deja residual y protege el agua almacenada, pero necesita dosificación controlada y tiempo de contacto, y forma subproductos si hay materia orgánica. Por eso en potabilización los combinamos: filtración para que el agua esté clara, ultravioleta como barrera principal y cloro (o control de cloro y pH) cuando hay depósito o red que proteger.
En Galicia y en zonas de granito es frecuente que el agua de pozo tenga pH bajo (5,5-6,5). Esa agua disuelve cobre y hierro de las tuberías, deja manchas verdes o azuladas y estropea calentadores. Se corrige con un filtro neutralizador (calcita o mezcla calcita-magnesia) o con dosificación controlada de un corrector de pH, según el caudal y el pH de partida.
En una red o depósito desinfectado con cloro se mantiene un residual de cloro libre de entre 0,2 y 1 mg/L en el grifo: suficiente para proteger el agua y por debajo del límite legal. Menos de 0,2 no garantiza la desinfección; más de 1 se nota en olor y sabor. Se mide con un kit colorimétrico o con una sonda, y en instalaciones con depósito se controla con una dosificación automática.
La legionela crece en agua estancada entre 25 y 45 °C: acumuladores de agua caliente, depósitos al sol, tramos de tubería sin uso. En una vivienda el riesgo es bajo, pero se reduce manteniendo el agua caliente por encima de 60 °C, limpiando el depósito cada año y evitando agua parada. En hoteles, campings y comunidades el control es obligatorio y se combina con desinfección controlada.